Los niños y la acupuntura sin agujas | Annabelle Dupré
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Los niños y la acupuntura sin agujas

Los niños y la acupuntura sin agujas

En sus primeros años de vida, los niños suelen enfermar muy a menudo, sobre todo los más pequeños, debido a que tienen un sistema inmune “inmaduro” y en proceso de desarrollo.

Patologías como el asma, las bronquitis, las otitis, y las enfermedades infecciosas en general, son muy frecuentes en nuestros pequeños y no suelen ser un problema a menos que se vuelvan muy recurrentes. En estos casos, ya me imagino que la última terapia en la cual uno pensaría para su hijo es la acupuntura. ¿A quién vamos a engañar?: a nadie le gusta que le punturen. Cuando saco una aguja en casa, los niños corren a esconderse para que no les “pinche”…, pero existen muy buenas alternativas a las agujas. Yo, en concreto, utilizo la stiperpuntura.

Los “Stipers” deben su nombre a la “estimulación permanente” y son unas pequeñas almohadillas de celulosa vegetal rellenas con micropartículas de cuarzo (Sílice) biodegradable. Los Stipers se colocan sobre los puntos de acupuntura, logrando prácticamente los mismos resultados sin el uso de agujas.

En los bebés, la stiperpuntura tiene una efectividad sorprendente. Para más de un caso, problemas como la regurgitación en bebés recién nacidos (1-2 meses de edad) pudieron resolverse en una sola sesión. Los bebés tan pequeños son extremadamente receptivos y con unos pequeños ajustes energéticos pueden mejorar muy rápidamente. De esta manera, problemas como malas digestiones, cólicos, deposiciones irregulares, hipo repetido, etc…., suelen ser sencillos de resolver en bebés y niños pequeños con la stiperpuntura.

Para las patologías como el asma, la bronquitis y la otitis, enfermedades que se suelen repetir a menudo, el tratamiento siempre suele ser más largo, pero el gran trabajo lo hacen los padres en casa. En la visita, después de la entrevista, yo coloco los Stipers, pero en casa los padres tendrán que quitarlos y volver a ponerlos, por ejemplo después de la ducha o cuando el Stiper empieza a picar, y así sucesivamente hasta la siguiente visita donde se valorará si se debe cambiar alguna cosa.

Así que os invito a descubrir y a probar la stiperpuntura para vuestros hijos, una terapia totalmente inocua para ellos, que solo les puede aportar algo bueno. De esta manera también se evita el abuso de medicamentos ya que la acupuntura (en este caso, sin agujas) suele resolver el problema a largo plazo.

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